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| La
fuerza del lado oscuro |
Pablo
Palmero Salimas Psicólogo pablopalmero@yahoo.es |
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damos un repaso a la evolución, en las últimas décadas,
de la trama de las películas, la literatura u otras formas artísticas
(cómico, teatro, etc.) donde se nos invita a vivir un relato imaginario,
nos damos cuenta de un hecho común: la aparición de un poder
destructor que ocupa un lugar importante y la difuminación de los
límites entre lo que es bueno y lo que no lo es. Incluso se llegan
a enaltecer determinados personajes, agresores deliberados y sádicos
en sus formas, como auténticos protagonistas. Si intentamos dilucidar
este fenómeno, no desde una perspectiva moral, sino psicológica,
nos damos cuenta de la enorme atracción que genera el poder "que
puede destruir". Un poder que podríamos ejercer en un momento
dado para conseguir nuestras finalidades. Una energía interna enorme
que nos podría capacitar para acabar con algún sufrimiento,
propio o ajeno, de una manera más o menos fulminante. Todas estas fantasias que consumimos diariamente, sea vía formato audiovisual o neuronal (es decir, en nuestro pensamiento privado, secreto e inconfesable), rebelan un hecho incuestionable: si nos atraen y las podemos sentir es porque esta fuerza y este deseo están en nuestro interior, nos pertenecen y somos responsables de ellos. Esta es la fuerza con la cual nos hacemos daño a nosotros mismos y a los demás. Es la fuerza que alimenta la rabia y el odio enmascarados con comentarios irónicos, la misma que nos mantiene en un estado de juicio constante contra los otros y contra nosotros mismos, la que nos impide contester en determinadas ocasiones o dar lecciones a los demás cuando en el fondo sentimos desprecio o condescendencia hacia los que supuestamente ayudamos; la que nos lleva a creer, mientras nos fustigamos, que cuanto más sufrimos, mejor nos irán las cosas, que cuanto más aguantemos la humillación, más dignos somos de valor. Es la fuerza, en definitiva, que nos mantiene enclavados a situaciones y relaciones destructivas. No es necesario un sable láser para entrar en contacto con ella, y si no la vemos es porqué en el fondo estamos tan |
Existe una fuerza que nos lleva a creer, mientras nos fustigamos, que cuanto más sufrimos, mejor nos irán las cosas, que cuanto más aguantemos la humillación, más dignos somos de valor | ![]() |
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| Un
impulso de vida roto y destrozado. Un deseo puro de encuentro con uno
mismo y los demás, en una conquista de la sensación de milagro
de sentir la existencia y que no ha podido manifestarse. Un odio que en
el fondo no es hacia la vida sino hacia nuestros límites y |
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| metidos
en su olor y sabor que creemos que eso es la vida. |
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