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El scio
La medicina cuántica

Eduard Gasset
quantumsalud@quantumsalud.com
www.quantumsalud.com

La terapia cuántica es un conjunto de técnicas de recogida de datos corporales orientada a la prevención y reequilibrio de estados alterados que emplea recursos que refuerzan la tendencia autocurativa de nuestra propia naturaleza.
Al activar las defensas del propio organismo, el SCIO favorece el reequilibrio natural. Eso no significa sólo reequilibrar el órgano afectado, sino reequilibrar a
la persona en su totalidad, como una unidad cuerpo, mente y alma.

 

 
  Los grandes avances tecnológicos que han invadido nuestra sociedad en muy pocos años, con todos los cambios que han conllevado, han empezado siendo prácticamente unos ignorados, e incluso tachados por los expertos de simples anécdotas sin posibilidad de una incidencia profunda en el tejido de la humanidad.

  Fíjense en la televisión, los ordenadores, los teléfonos móviles. Ninguno de los autores de ciencia ficción, como Julio Verne o Clark, que se adelantaron mucho a su tiempo porque disfrutaban de unas mentes portentosas, privilegiadas y visionarias, acertaron a ver o vislumbrar un fenómeno de tal magnitud.

  Eso es lo que sin duda va a representar una tecnología como el SCIO. Es tal el salto evolutivo que en sí representa para la terapéutica, que las mentes actuales, aunque familiarizadas con la televisión, la computadora o el móvil, no pueden aun asimilarlo. Verdaderamente el SCIO es el paradigma de una nueva concepción de la terapéutica en la que, amparándonos en las leyes de la física cuántica, la salud y la enfermedad ya no son lo que hasta ahora ha servido para definirlas, y la posibilidad de interactuar con el organismo, a todos los niveles, sobrepasa lo que hasta ahora han sido considerados como los más evolucionados análisis, objetivamente hablando. Si algo nos ha mostrado la física cuántica precisamente es que esta objetividad no existe, puesto que el observador incide sobre lo observado y, por lo tanto, todo aquello que parecía objetivo se convierte en un proceso subjetivo a todas luces. Tenemos por lo tanto a un paciente que está "cambiando", "modelando", el universo con su "observación de la realidad" y un médico-terapeuta que está haciendo lo propio haga lo que haga.

  La medicina cuántica debe su desarrollo a una nueva visión del hombre y el mundo donde todo lo existente es interpretado como energía en diferentes formas de manifestación. Mediante la aplicación del sistema terapéutico SCIO, los procesos biológicos recuperan los niveles energéticos característicos de la actividad que deben realizar, creando las condiciones más favorables para recuperar la salud, restableciendo el orden desde lo más pequeño, así moléculas y células reactivan la memoria de su funcionamiento eficiente y ordenado. Desde el punto de vista de la medicina cuántica, cuando un organismo pierde la capacidad para mantener sus funciones en forma ordenada y armónica, aparece lo que conocemos como enfermedad.

  Este desorden puede expresarse en cualquier órgano o tejido según cada persona y es por ello que cada cual desarrolla una dolencia distinta y con los síntomas particulares que es capaz de manifestar. Cuando el orden de la energía vital se pierde o altera, también se pierde y altera la capacidad de dicho organismo para preservar y mantener la salud. El sistema SCIO está diseñado y preparado para lograr el reordenamiento de las funciones biológicas y metabólicas del organismo.

  Es notable que rápida y suavemente el SCIO pueda transformar un estado de desorden fisiológico en un estado de funcionamiento fisiológico ordenado. La explicación científica de esta transformación súbita puede derivarse de los hallazgos recientes en las teorías de autoorganización y del caos. Estas teorías de la física y las matemáticas modernas se han desarrollado en décadas recientes y han llevado a comprensiones científicas importantes del funcionamiento de sistemas dinámicos autoorganizados, incluyendo el funcionamiento de nuestra fisiología. Uno de los hallazgos más importantes de estas teorías es el principio que un pequeño impulso puede transformar caos o desorden en orden.

 

  Vivimos en una época que comienza gradualmente a ser dominada por una moderna ciencia holística de naturaleza sistémica, cuántica y no reduccionista, que soluciona el antiguo dualismo cartesiano que separó mente y materia, hombre y universo. Este patrón holístico mencionado une materia, vida y conciencia universal a la dimensión espiritual.

  El universo no es una máquina ciega y sin objetivo, pero sí un mundo animado donde la conciencia funciona como la fuerza formativa en la mecánica de la física, del campo y de los cuanta. En este sentido, la conciencia ofrece el impulso energético para la vida en todos los organismos vivos y es, ella misma, el significado de nuestro objetivo en este mundo. Así, vivimos nuestras vidas en un océano de significados que es cósmico e individual. Mente y cuerpo fueron, en otros tiempos, considerados como entidades separadas. Tal teoría fue colocada con motivo de no tener que dar respuesta a cuál sería el intermediario entre estos dos componentes.

  Una nueva interpretación de la mecánica cuántica, basada en la conciencia, tiene la respuesta a la cuestión del intermediario entre mente y cuerpo, afirmando que es la conciencia quien media las acciones paralelas de la mente y del cuerpo. La conciencia actúa como mediador de nuestra mente y el cerebro.

Las teorías de la física y las matemáticas modernas se han desarrollado en décadas recientes y han llevado a comprensiones científicas importantes
del funcionamiento de sistemas dinámicos autoorganizados


  ¿Para qué sirve la mente? Para pensar, está claro, pero ¿para qué sirve pensar? Pensar da sentido al mundo a nuestro alrededor. El cerebro puede ser observado, a semejanza de todo en el universo, como un sistema cuántico en el que trabajan multitud de redes neurales cuánticas en evolución, seleccionadas y sufriendo mutaciones basadas en su funcionalidad en relación a su interacción con sistemas perceptuales y motores, siempre determinado por las necesidades del organismo.

  En los disturbios orgánicos y funcionales, que resultan en dolencias fisiológicas conocidas, están también presentes disturbios emocionales que se piensa que puedan anteceder a los síntomas físicos. En este campo ideológico, la medicina cuántica tiene un papel preponderante, pues para reequilibrar el organismo de acuerdo con las leyes del universo- todo es cuántico-, armoniza todo un patrón emocional causante de la dolencia y estimula las capacidades autocurativas que
existen en nuestro organismo.
 

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